En este preciso momento me inspiro y escribo de alguien, en este mismo instante tomo una bocanada de aire y cerrando los ojos contengo en un recuerdo su sonrisa, su mirada, sus palabras, su abrazo protector, su complicidad y su delicadeza.
En este preciso momento describo en mi mente el aroma de su pecho al estrellarse con mi cara en un abrazo, la textura de sus manos al acariciar las mías y el sonido de su voz al hablarme al oído.
En este preciso instante, ahora, en este momento, recuerdo la lucidez y la desavenencia implícita que significa estar enamorada, estar prendida de la mirada de otro, estar deseosa de respirar solo su aire.
En este preciso instante me doy cuenta... que estoy sola, y que le escribo a nadie.
Pero no es deprimente, pero no es preocupante, porque no siento un vacío, porque no siento pena, porque no siento angustia... porque me siento bien.
Porque mi pecho florece sentimientos novelescos, porque mis pasos me hacen sentir toda una Julieta, pero en mi balcón no recita ningún Romeo, en este instante escribo sobre él, sobre el perfecto, sobre mi complemento, escribo sobre ese que me besará bajo la lluvia y me hará sonreír con solo una mirada.
¿Quién será? ¿Lo conoceré? ¿me conocerá? ¿vivirá cerca? ¿vivirá lejos? ¿me querrá tanto como yo lo quiero? ¿lo quiero?
En este preciso instante pienso en el perfecto, pero mi perfecto no tiene ojos, porque no los he visto y si los he visto no los he reconocido, no tiene boca porque no la he visto moverse y si la he visto no he reconocido la pureza de sus labios, no tiene manos porque no las he tocado y si las he tocado han pasado desapercibidas para mi corazón, no tiene corazón porque no ha hecho despertar el mio, y si lo tiene (cosa que espero) aún no he sincronizado sus latidos con los míos.
En este preciso instante, en este preciso momento, le escribo a ese que quiero, con locura, con amor, con lujuria, con escandalo, con cariño, con piel, con corazón, con paz, con bien, con risa, con llanto, con magia, con calma, con paciencia, con inquietud... a ese que quiero.
Y en este preciso momento termino de escribir, me largo a soñar con el perfecto... perfecto para mi, ese que sueña con su perfecta, conmigo, perfecta para él...
Quizás algún día mi perfecto logre tener nombre, apellido, ojos, boca, manos, corazón... quizás algún día mi perfecto me encuentre, me bese, me abrace, me mire y me reconozca como su perfecta.
