domingo 4 de septiembre de 2011

La casa nueva

En febrero del año 2OO7, nos bajamos del auto en el que viajábamos por muchas horas con mis hermanos y mis padres a la que sería nuestra casa por algún tiempo, hasta estabilizarnos, hasta encontrar un lugar en el que pudiéramos vivir cómodos y empezáramos en cierta parte desde cero.

Han pasado cinco años, hoy ya estamos a septiembre del año 2O11 y esta es mi última noche en la que fue por años mi casa, mi guarida, mi consuelo. No mentiré, no es la casa con la que sueño, no son los muebles que quisiera, no son las comodidades que siempre desee, pero fue el lugar físico en el que sabía podía estar, el lugar en que a pesar de que el día fuera agotador, devastador e imposible de soportar, había una cama que me pertenecía y en la que podría descansar.

Hoy después de tantos años, de tantas noches, me despido de esta casa. Seguiré viniendo porque por mas que tratamos mantener la unidad en esta familia, se disolvió, y una parte de mi queda bajo este techo, pero no será lo mismo.

Si cada muro de esta casa pudiera contar una anécdota mía, los grabaría y guardaría, esta casa escuchó mis llantos y mis risas a carcajadas, vio besos y abrazos, vio mas de un te quiero, te odio y te amo, vio mis pecados y mis momentos de santidad, vio abrazos y golpes, vio secretos y vio testimonios de vida.

Y hoy… es la última noche que me cobijo entre sus paredes. Tengo pena, si, tengo miedo en cierto modo, aunque las cosas sean las mismas, el lugar cambia, y si cambia el lugar, cambia en cierta pate la vida, quizás eche de menos, quizás olvide o quizás recuerde por siempre… tal vez no me gusta tanto el cambio como tiendo a decir siempre.

Pero es hora de salir, de cerrar esta puerta y abrir una nueva, porque la vida cambia y mañana en la noche me encontraré escribiendo sobe la nueva casa, sobre el nuevo lugar… sobre la nueva vida.

¡Buenas noches!

♫ Déjame bailar contigo la alegría linda del ultimo vals, amor, amor, amor.