¿Y por qué tiritas? ¿Y por qué esa risa nerviosa? ¿Y por qué no miras a la cara? ¿Y por qué tus palabras no tienen sentido? ¿Y por qué frunces el ceño? ¿Y por qué te veo frágil? ¿Por qué te vuelves vulnerable? ¿Por qué tienes miedo?
Miedo… miedo… miedo… perfecto… tengo miedo.
La experiencia, el tiempo, las personas, las mentiras, las miradas frías, los gestos desalentadores, te enseñan a tener miedo, a entrar en pánico, a tener miedo al simple de hecho de tener miedo. Miedo a convertirte en presa fácil de la ponzoña que traen las palabras hirientes, miedo a derramar una lágrima frente a quien te puede humillar con solo haber visto aquel gesto, miedo a sentirte sola, miedo a sentirte vacía, miedo a entregar, miedo a perder, miedo a recibir… no, corrijan, el miedo es a recibir: mentiras.
Y el miedo me paraliza, me descompensa, me hace tiritar, me invita a gritar y a susurrar, a temblar y tener calor, a tener ganas de correr pero sentir un extraño e inconfundible deseo de quedarme, de sonreír… pero no a llorar.
Porque el tiempo, la experiencia, las mentiras, te hacen creer que llorar es malo, que llorar es un reflejo de debilidad, es sinónimo de ser frágil, endeble, te convence de que está mal.
Y sumas un miedo… miedo a llorar.
Y adivina a que le temo, a que le tengo miedo. Y adivino que necesito en este preciso momento.
Necesito llorar, necesito decir que me duele el actuar de la gente, me duele ser siempre la fuerte, me duele tener miedo y el dolor causa llanto. Necesito una lágrima que me demuestre que aún sigo viva, que el tiempo, la experiencia, las personas, la mentira, no a acabado con mi escencia, necesito un sollozo que me recuerde que el dolor es humano, que soy humana, que las cosas me pueden herir, que las cosas me deben herir. Necesito ese extraño suspiro que viene cuando lloras, para robarme el aliento, un aliento con sabor a pena, con sabor a angustia, con sabor a miedo.
Necesito llorar, llorar fuerte, llorar mucho, llorar a solas y a que me vean llorar, necesito empujar más lagrimas, recordar que estoy viva, demostrar que vivo, que existo, demostrar que tengo pena, rabia, enojo, que estoy destruida, que tengo pánico, espanto, susto, terror ¡una lágrima que argumente mi miedo!
Para sentirme bien, para saber que decir ¿tienes miedo? SÍ, mucho… peor no se a que, miedo al daño, miedo a que me hagan daño, no me gusta llorar, omito mis lagrimas.
Me tiritan los brazos, no llorar te enferma, no tengo animo, no tengo ganas, dudo que algo que haga me salga bien, necesito hacer algo.
Me siento, junto mis rodillas, contraigo el rostro, lo veo venir, mi cuerpo me detiene, me dice que está mal, los recuerdos me atropellan, me ahogan, me asfixian, llorar es malo, casi me rindo, pero se que está ahí. Contraigo el rostro, una lágrima, un espasmo, soy yo, estoy llorando.
Y sonará contradictorio, llorar está mal, siempre lo dije, lloras es pésimo, pero nadie en el mundo sabe cuanto necesitaba llorar en este momento.
¡Buenas noches!