sábado, 10 de julio de 2010

Quizás echo de menos


Echo de menos…

Echo de menos ese escalofrió que me recorría el alma al sentir tus labios rozando mi cuello, echo de menos ese suspiro que ahogaba antes de que naciera tan solo por el hecho de que se nos podía venir el mundo encima.

Echo de menos…

Echo de menos mentirle a la gente y darle mil escusas para huir contigo, echo de menos el roce de nuestros labios a punto de caer en un beso prohibido y lleno de culpa, pero lleno de amor y de sentimiento, lleno de ti y de mi, lleno de esa peculiar simplicidad que teníamos al besarnos.

Echo de menos…

Echo de menos tomar tu mano y acariciar mi rostro con el tuyo, echo de menos sonreír al tiempo que me pedias otro beso, echo de menos acceder sin demora y besarte, echo de menos besarte... echo de menos besarte.

Echo de menos…

Echo de menos decirte "Te quiero" con la mirada, echo de menos como mis ojos podían reconocerte en medio de la gente, echo de menos encontrarte en la multitud y darme cuenta que tu también me estabas buscando, echo de menos ese guiño fugaz que hacíamos en total complicidad cuando el escenario nos prohibía tomarnos la mano.

Echo de menos…

Echo de menos esas tardes de café en que simulábamos al mundo esa amistad que TANTOS admiraban, echo de menos llorar en tu hombro y preguntarme ¿que tenía de malo querernos tanto?, echo de menos gritarte y decir que no había diferencia de edad, que no había diferencia social, que éramos iguales, que tu eras un hombre y yo una mujer, que solo le teníamos miedo al miedo y sobretodo echo de menos como me callabas con un sublime beso.

Echo de menos…

Echo de menos esos rumores de pasillo que nos vinculaban y que nosotros desacreditábamos, echo de menos esos besos fugaces, esa acción divina que nos escondía de los curiosos, echo de menos que nadie sospechara de tu abrazo diario y constante… y que solo yo entendiera el significado de esos brazos envolventes.

Echo de menos…

Echo de menos que me incites a la maldad, echo de menos reír ante tu frase favorita “ser buena es aburrido”, echo de menos recordarte que eras el más bueno de la relación. Echo de menos la forma en que preparabas el café, dos de azúcar, media taza de leche ¡y si puedes un poco de crema!, echo de menos…

Echo de menos…

Echo de menos hasta tu cara de indiferencia, echo de menos tus risas nerviosas, echo de menos tus bromas en que me hacías sentir una niña aún siendo de mi edad, echo de menos hasta esos rasgos que creí nunca echaría de menos.

Ya es un hecho… te echo de menos.