lunes, 19 de julio de 2010

No puedo, si quiero, no puedo...

Me vuelvo a sentar frente al espejo y solo encuentro imperfecciones, siento frio, nostalgia e inseguridad. Son todas las señales, signos exactos, lo mismo de siempre...

No puedo, no puedo, mente femenina que pone por sobre el amor, la amistad, mente femenina que me hace recordar los buenos momentos junto a ÉL, junto al culpable de que hoy mi reflejo no me complasca.

Malvados ojos brillantes que se burlan de mi al momento en que aumentan la intencidad de su brillo, al momento que escuchan ese nombre y producen una extraña explosión, malvada sonrisa inmortal, que se convierte en suspiro cuando un pensamiento que lo incluya traspasa mis recuerdos, malvadas mejillas que se tiñen de un rosado repugnantemente romántico al sentir el roce de su mano sobre ellas.

No puedo, no me puede estar pasando esto, no debería dejarme, no puedo estar enamorandome de nuevo, después de tanto llanto, de tantas lagrimas, de tantas veces caer y decir no puedo soportar esto. Pero quiero, quiero probar el amor junto a él, dudo cual pez frente al anzuelo ¿lo tomo o lo dejo?, yo quiero, quiero, si, maldición, si quiero. Pero no no puedo.

Que pantomima más tonta, mis ojos llenos de los recuerdos oscuros del pasado y mi boca sonriendo ante la espectativa, una parte de mi deseando olvidar esta loca idea del amor y otra amando como nunca.

No puedo, la amistad lo prohibe, el riesgo es mucho, se puede perder todo y puedo quedar con nada.

Si quiero, esta presion en el pecho es signo de que quiero, quiero verlo, quiero abrazarlo, quiero su respiración en mi pelo, en mi piel....

No puedo...
Si quiero...

Ya, ya no importa... ¡Haré lo que yo quiero!
(NOTASTE QUE DIJE QUE SI QUIERO?)