
Oh! como duelen los ojos despueés de tanto llanto, oh! como duele la cabeza después de tanto grito, oh! como duele mi cara después del golpe... oh como duele mi corazón después de la amenaza.
Oh! Dios mio, que tristeza es ver la delicada tela negra, la delicada tela oscura, las hermosas lentejuelas y pliegues del que sería mi vestido.. ahí, lejos, en el rincón, arrugado... habria sido envidiado, mil ojos lo hubiesen mirado estupefáctos...
Oh! No quiero mirarme al espejo, el maquillaje abraza mis mejillas mas deberia estar en los ojos, ayudando a mi mirada a desencadenar mil emociones en quienes posara mis ojos esta noche...
Oh! No quiero seguir temblando, mis nervios colapsan, mi sistema nervioso me pide desesperado un poco de piedad... ¿es tan dificil acaso? DEJAR DE LLORAR, DE GRITAR, DE QUEJARME, DE DECIR NO ES JUSTO?
Pues si, es dificil.. oh! Dios mio mirame, me veo tan repugnantemente triste, me veo tan atrosmente desesperada, mira como mis mejillas estan negras, mira como mis manos hechas puño tiritan de impotencia, mira como mi pelo antes perfectamente planchado y peinado esta hecho un desastre...
Oh Dios! no quiero más, no puede ser esto, mira como estoy hecha un estropajo solo por el llanto... me hace mal llorar, me hace mal caer en este estado de deseperación. Mi organismo tampoco lo soporta, lo rechaza, estoy nuevamente incada vomitando, estoy nuevamente tiritando, nuevamente tengo fiebre y mi cabeza va a estallar...
Oh! Dios mio me hace mal llorar... casi gateando me acerco al velador, un poco de algodón, un poco de crema... saca mi maquillaje porfavor, ¿dónde está mi ropa? necesito un buzo, una polera... ¿y el cepillo? mi enmarañado pelo lo necesita. Mirate al espejo... levantate. Ya no sigo, ya no quiero más lágrimas... que termine esto.
Estoy de pie, voy por mi vestido...